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16/03/12

Emparedados de brownie con crema de fresas y frambuesas, y la fábula de la eterna alumna de inglés

Llevo desde septiembre intentando cumplir ese famoso propósito que la mayoría de nosotros tenemos en Año Nuevo: aprender inglés. Que sí, que os lo prometo, esta vez (tercer intentoi) me lo he tomado más en serio que nunca, que no me gusta nada oir eso de que los españoles somos los europeos más negados para los idiomas... Y mucho menos ir cantando en el coche las canciones de mis grupos favoritos en el idioma del "Guachupey". Venga, no os hagáis los tontos, que todos utilizáis ese lenguaje initeligible para entonar vuestras canciones en inglés preferidas. Que a mí no me engañáis...

Así que, además de ir a clases en la Escuela Oficial de Idiomas, intento practicar otro tipo de actividades en aras de llegar en algún momento de mi vida a dominar  la lengua de Shakespeare: veo todas las series posibles en inglés, a veces me pongo a hablar sola en inglés por la casa (cosa, que por cierto, está haciendo que el partener se plantee el buen estado de mi salud mental) y, lo mejor de todo, he intregado el inglés a mi rutina culinaria. Ya soy seguidora de algún que otro blog anglosajón de cocina. Y debo decir en su honor que me sorprende en todos ellos lo cuidado de su estética, lo bien planteados que están en diseño y las recetas tan apetecibles que nos presentan.

De uno de ellos he sacado la receta que os presento hoy. Se llama "A Farmgirl's dabbles" y en él, Brenda, un ama de casa granjera de Dakota del Sur, nos presenta sus recetas saladas y dulces de lo más apetecibles. Por cierto, que me sorprende la de amas de casa tradicionales que pululan por todos los Estados Unidos con un blog...

La receta de hoy, me entró primero por los ojos. Fue un flechazo a primera vista. Y, a diferencia de lo que me pasa con muchos postres anglosajones, que a la vista son espectaculares, pero pierden puntos en el sabor, pasó la prueba del paladar con una nota bien alta. De hecho, la receta de este brownie ha pasado a estar entre mi fondo de armario de los básicos de repostería. La mejor textura de brownie que he hecho hasta ahora... Si queréis ver la receta original, pinchad aquí. Brenda ha utilizado unicamente frambuesas en la elaboración de su buttercream, pero en mi caso he preferido mezclarlas con fresas, para darle un sabor más suave. Y mi versión de esta fabulosa receta llega ya. Por cierto, gracias a este post he comprobado que mis dotes de traducción están en condiciones. Si no fuera así, a saber que engendro de postre hubiese salido de mi horno...

INGREDIENTES:

A) Para el brownie:
- 100 gr de chocolate Nestlé postres
- 1 taza y 1/2 de azúcar normal
- 1/2 taza de mantequilla
- 3 huevos tamaño L
- 1 c.c. de café soluble
- 1 y 1/2 c.c. de esencia de vainilla
- Azúcar glass para decorar

B) Para la crema de fresas y frambuesas:
- 1/2 taza de mantequilla
-  125 gr de frambuesas y 225 gr de fresas (estas cantidades las podéis ir variando, añadiendo más de una o de otra a vuestro gusto, pero siempre conservando el total de la fruta añadida: 350 gr)
- 1/2 c.c. de zumo de limón
-  3 tazas. y 1/2 de azúcar glass
- Una pizca de sal Maldon
- 1 o 2 c.s. de leche, en función de lo duro que nos vaya quedando la crema.

PREPARACIÓN:

1º Precalentamos el horno a 170º.
2º En un bol puesto al baño María a fuego lento, añadimos la mantequilla y el chocolate troceados, y con una lengua de goma vamos removiendo de forma constante hasta que se derritan y se mezclen. 

3º Retiramos del fuego y con una batidora de varillas vamos mezclando esta crema de chocolate con el azúcar. Luego se añaden los huevos uno a uno (sin añadir el siguiente hasta que el anterior no se haya mezclado). Seguimos batiendo y añadiendo el café soluble, la esencia de vainilla y la sal. 
4º Tamizamos la harina y la vamos añadiendo poco a poco a la mezcla anterior, batiendo a velocidad baja y de forma constante, para evitar que se hagan grumos. 

5º Pasamos nuestra mezcla a un molde cuadrado de silicona de 25x30 cm. Horneamos el brownie durante aproximadamente 20 minutos, corroborando antes de sacarlo que la superficie esta dura, pero al pincharlo con una brocheta salga algo húmeda. Retiramos del horno, desmoldamos y dejamos enfriar el brownie en una rejilla.

6º Mientras se enfría, elaboramos la crema de fresas y frambuesa. Para ello, troceamos las fresas y las añadimos junto con las frambuesas en una cacerola a fuego medio. Iremos removiendo con una cuchara de madera de forma constante durante unos 15-20 minutos, momento en el que las frambuesas se habrán deshecho en un salsa y las fresas estarán blanditas.
7º Pasamos la salsa a un bol, pasándole previamente por un colador para retirar las semillas que puedan quedar de las fresas y las frambuesas.
8º Volvemos a añadir la salsa a una cacelora y la cocinamos a fuego lento hasta que la salsa se reduzca y empiece a espesarse. Dejamos enfriar.

9º Colocamos en nuestra batidora la varilla plana y añadimos la mantequilla troceada, que batiremos a velocidad media durante 2 minutos, hasta conseguir el punto pomada. Seguidamente añadimos 2 tazas del azúcar glass y 1/4 de taza de la salsa de fresas y frambuesas que hemos preparado, el zumo de limón y la sal. Dejamos que se vaya batiendo hasta que se emulsione todo. Añadimos entonces el resto del azúcar glass y se sigue mezclando. Si al terminar nuestra crema la notamos demasiado dura, podemos añadir 1 o 2 cucaradas de leche para que coja algo de cremosidad, aunque no es indispensable. En mi caso le añadí únicamente 1 cucharada.

10º Colocamos la crema en una manga pastelera con una boquilla redonda de boca grande (tipo Wilton #12).
11º Con unos cortadores de galletas de la forma que más nos apetezca, cortaremos nuestro brownie. OJO!! Como se trata de hacer emparedados, al menos de cada forma debe haber un par, esto lo digo para el caso de que penséis en hacer formas surtidas.
12º Con la manga pastelera rellenamos nuestros brownies, empezando a realizar un borde ancho por la parte exterior y luego rellenando con otros bordes acercándonos al centro. Colocamos el otro par cortado de emparedado sobre la crema, como si se tratase de un bocadillo. Y repetimos el proceso con todos los emparedados que hayamos preparado.

13º Finalmente, introducimos un poco de azúcar glass en el tamizador y lo espolvoreamos sobre nuestros brownies.

Creo que la mejor prueba de que mi inglés progresa es el resultado final de mi receta, que la podéis ver en las fotografías. Está claro que aún hay cosillas que perfeccionar para llegar al nivel de Brenda, pero vamos por el buen camino. Así que mi comprensión lectora está más que superada. Lástima que mi nivel de conversación sea peor que el "Toro Sentado"... ;-)
Bon appetit!!

13/03/12

Contesitas de mousse de plátano Artaza y chocolate y la fábula del #PostreComprado

Todo el mundo tiene un "postre comprado" que le ha marcado su infancia. ¿Qué a que me refiero con ese vocablo? Pues a aquellos postres que en nuestras familias se ponían después de las comidas familiares y que rara vez había sido preparado por alguien de casa. Es más, su procedencia ni siquiera era de una pastelería, sino más bien de algún lineal del super de la esquina.
Por lo general estos postres no eran gran cosa, como la mayoría de la repostería industrial, pero por alguna extraña razón, lograban situarse como un fijo en todos los menús familiares, vamos, que no lo apeaba ni la mejor tarta de Paco Torreblanca. Y más extraño todavía, es que al terminar la sobremesa del "postre comprado" no quedaba ni gota!!.

Podéis ponerle el nombre que queráis: Bizcocho mármol de los de Mildred, las magdalenas de la Bella Easo para mojar con el café, el surtido de galletas Cuétara, Barra de helado de tres sabores... Pero me apuesto un gallifante a que todos tenemos una reminiscencia de este tipo en nuestra infancia.

La mía es la Contesa, esa que ahora se llama Vienetta (lo digo por si los más jovenzuelos no os situáis). Tanto mi abuela como mi madre, si tenían en ciernes una comida familiar de importancia cercana al verano, anotaban en la lista de la compra como indispensable a la Contesa. Que no tenía nada del otro mundo, más bien era una combinación de nata y chocolate bastante común. Pero oye, no veas lo bien que quedaba en la bandeja de alpaca aquella tarta helada llena de bordes y decoraciones de lo más rococó.

Con el paso de los años, las cenas multitudinarias han pasado de hacerse en casa de mi abuela a la mía propia. Y, paradójicamente, esta que os escribe continua con esa tradición del "postre comprado" a sus espaldas. Churrascada que preparamos en la mini-villa, Contesa que aparece como por arte de magia dentro del congelador. Porque aunque una no quiera, está rodeada de muchos fans de esta barra helada, seguidores de su propia teoría acerca de "lo bien que sienta una Contesa después del churrasco. Haces estupendo la digestión"... ¿sabrán esto en los asadores?.

Este finde la Contesa volvió a mis pensamientos a la vez que el sol y las altas temperaturas a mi queridísimo Vigo. Y al recordarla, empecé a darle vueltas a cómo saldría una "Contesa made in Travi". Y aprovechando que todavía tenía en casa uno de los cremosos dulces que la gente de Artaza me había enviado, el de plátano, decidí luchar contra la maldición del "postre comprado" y reconvertir la Contesa en algo hecho con mis propias manos. Eso sí, con modificaciones, que la moda de las ondas rococós está muy pasada... Digamos que se trata de una "decostrucción de Contesa" a lo Adriá, porque el resultado final lo único que tiene de este postre, son las láminas de chocolate crujiendo entre tus dientes en contraste con la suavidad de la mousse fría.

INGREDIENTES (para 6 vasitos como los que véis en la fotografía).
- 125 gr de galletas de chocolate (yo utilizo unas de la marca Belvita que están buenísimas y vienen perfectas para estas preparaciones)
- 50 gr de mantequilla
- 350gr de chocolate Nestlé postres
- 50 gr de cremoso de plátano Artaza
- 100 gr de azúcar
- 300 ml de leche fría
- 300 ml de nata 35% M.G.
- 50 gr de nueces peladas y troceadas


PREPARACIÓN:

1º En un bol puesto al baño María, introducimos nuestro chocolate para postres troceado, y con una lengua de plástico, le vamos dando vueltas hasta que se derrita por completo.

2º Con ayuda de un cortador redondo de diámetro algo inferior que los vasitos que utilizaremos para montar el postre, pintaremos sobre papel de horno o papel film circunferencias, utilizando un pincel con el que pintar la superficie interior del cortador. Se tratará de hacer dos o tres pasadas de pincel en cada círculo. El resultado final será el conseguir láminas en circunferencia de chocolate que luego irán en el interior de nuestras contestas, así que no nos interesa untar una capa demasiado gruesa, ya que estas láminas han de poder romperse fácilmente con la cuchara.


3º Serán necesarios aproximadamente unas 6 láminas para cada vaso, pudiendo aumentar o disminuir según la cantidad de chocolate que os queráis encontrar entre la mousse. Así que cuando hayáis pintado vuestras 36 circunferencias, las introduciréis en la nevera para que se endurezcan.

4º Con el resto del chocolate que nos sobra, lo utilizaremos para cubrir las nueces peladas y troceadas. Así que las introducimos en el bol con el chocolate, le damos unas vueltas y las retiramos a una bandeja, que introduciremos en la nevera para que la cobertura de chocolate se endurezca. Así nos quedarán unas nueces chocolateadas perfectas para la decoración del postre.

5º Llega el turno de preparar la base de nuestros vasitos. Para ello, introduciremos las galleta en el vaso de la batidora y las trituraremos hasta convertirlas en arena.


6º Derretimos en el microondas la mantequilla durante 20 segundos y la vertemos sobre la harina de galletas. OJO!! Veréis que en esta ocasión he utilizado menos cantidad de mantequilla que la que haría falta si se tratase de una tarta con base de galleta. Esto es porque el efecto que queremos conseguir en este caso no es de una base dura, sino más bien como de tierra mojada, que luego resulte fácil de retirar del vaso al introducir la cuchara. Así que cuando mezcléis la mantequilla con la harina se os quedará del aspecto de una "tierra mojada". Repartimos entonces la galleta en los vasitos formando una base en cada uno de ellos y reservamos.



7º Para la mousse de plátano, será tan sencillo como mezclar en un bol la leche fría, la nata muuuy fría, el azúcar y el plátano liofilizado y batir con  las varillas durante dos minutos de forma constante. Veréis como el preparado se va espesando y cogiendo el aire y las burbujas típicas de la mousse.



8º  Y llegamos al montaje final. Será necesario que retiremos nuestras láminas de chocolate del frigorífico. Comprobaréis lo duras que ya estarán con sólo el tiempo que hemos tardado en preparar el resto de los componentes del postre. Así, iremos cogiendo cada unos de los vasitos que ya tenían la base de galleta y, ayudados por una cuchara vamos añadiendo una cucharada de mousse, la estiramos y sobre ella ponemos una lámina de chocolate, otra vez una cucharada de mousse, y así intercalaremos mouse y lámina de chocolate hasta que llenemos el vaso. Como toque final, cubrimos la superficie con las nueces chocolateadas. O en el caso de que haya alguien al que no le gusten las nueces, con un poco de la harina de galleta que nos habrá sobrado y alguna lámina de chocolate.

9º Introducimos en la nevera hasta una hora antes de la degustación del postre. Os recomiendo sacarlo ese tiempo antes para que el chocolate coja algo de temperatura y no resultetanduro al comerlo.

En fin cheffines, no hay mal que por bien no venga. Ya veis lo que han dado de sí mis recuerdos acerca de los "postres comprados". Ahora sólo espero que se os despierte también vuestra bombilla culinaria y me sorprendáis con alguna de vuestras interpretaciones de esos postres presentes pos siempre en nuestra existencia.


Bon appetit!!